Mi inicio doctrinario.

Si a alguno le interesa ver un artículo que escribimos con un compañero para publicar en una revista de Derecho, que significa nuestro inicio en el mundo de la redacción doctrinaria, siéntanse invitado a su lectura.

-Cesión de créditos, traspaso del vicio originario en una concatenación de cesiones del mismo crédito: cesion-de-creditos.doc

Bailen giles.

Aquí les dejo una canción de una banda rosarina autotitulada “El Regreso del Coelacanto”. Escúchenla, es altamente recomendable.

http://rapidshare.com/files/62291927/audiotrack_1.mp3.html

Frio, te odio.

Inicio o en el caso de que ya exista una, adhiero, a la cadena de deseo de que empiecen a haber días (y noches) calurosos/as!

¿Cómo ganarle al tiempo?

A veces pareciese ser imposible despegarse del tiempo, eso que todo lo marca. Todo segundo es una imágen de tu vida que va a quedar ahí para siempre, que vas a poder volver a ver en tu cabeza siempre que desees y así sentirte bien o mal, orgulloso o avergonzado. Lo inescindible de éste factor implica que algunas veces su presencia acosadora desvirtúe las bondades propias del vivir, por lo que, pregunto, ¿Es posible ganarle al tiempo? ¿O acaso tenemos que conformarnos con su existencia y tratar de adaptarnos a él?

Un poco de arte Grouchesca.

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Dejo un poco de arte Grouchesca que encontré en la red para decorar ésto.

Los valores que se degradan.

Antes que nada: Rosh Hashanah a todos los amigos, compañeros y personas por conocer de la comunidad judía (religión más que interesante, de esas que da gusto investigar).

Hace rato que no me ponía a filosofar, pero pareciese que, sueño mediante, la idea se me impone a estas horas de la noche.

“Los valores”, palabra usada y abusada, son esas cosas intangibles que nos hacen ser, que nos distinguen del resto de los entes vivos, pero que, mal interpretados justifican centenares de conductas aberrantes y personas asquerosamente engreídas. El común denominador de cualquier decisión de vida que merezca reconocimiento o, al menos, respeto, es la bondad, aplicable en numerosas formas. Todo acción que se impregne de ello, puedo afirmar, será digna.

Sin embargo, es práctica habitual en nuestra contemporaneidad el que nuestros congéneres se jacten de aparentes “valores”, encarando el decir a toda velocidad en el supuesto recto camino, mientras el hacer viene en contramano y se constituye en un insostenible peligro de colisión.

También se discrimina arbitrariamente: se descalifica a personas probas con generalizaciones idiotas, se desvaloriza el altruismo, se estupidiza con patrones absolutamente impuestos como la moda, la belleza.

Somos la suma de

decisiones

que tomamos

En efecto, todas los días podemos optar por quedarnos durmiendo o ir a estudiar/trabajar; por mirar televisión o leer; por comer mucho o poco; por quedarnos encerrados o salir a disfrutar del afuera; por pelear a nuestros padres o por decirles te quiero; por alegrarle el día a alguien o hacérselo el peor día de su vida; por luchar por lo que queremos o quedarnos callados; por ser “parte de” o no; por deprimirnos o por remarla; etcétera, etc. etc. Y al final, nos miraremos al espejo y no seremos más que eso: la suma de decisiones que tomamos. ¿Y que sucede si nos miramos y no nos gusta? Ahí es donde nos damos cuenta de que nunca es tarde para iniciar algo. Hasta la última gota de vida que nos quede, tenemos esa maravillosa chance, la de optar por lo queramos.

A ver si nos damos cuenta de una vez por todas de eso y empezamos por lo más básico de todo: cambiarnos para luego cambiar a los demás. No sirve de nada quejarse de la policía y los ladrones, de los políticos, de los alumnos y los profesores, si seguimos comportándonos desinteresadamente y actuando como no querríamos que los demás actúen con nosotros (novios y esposos infieles esperando fidelidad de su contraparte, personas corruptas esperando entereza en la gestión pública, amigos traicioneros que pretenden cobijo durante los malos ratos de los mismos amigos a los que traicionó, mentirosos esperando que les digan la verdad).

No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a tí

Para finalizar, no hay que olvidarse de algo que es importantísimo: el tiempo. Nunca hay que dejar para mañana lo que puedes hacer hoy, porque mañana será mañana, y quizá hubieras podido hacer algo distinto de lo cual te sentirías orgulloso, pero eso se hubiera postergado para pasado mañana, e igualmente con otra cosa, y así sucesivamente. Todos los días pueden valer oro, pero postergándolos sólo logramos devaluarlos.

Alejandro González Iñárritu.

Les escribo este post para contarles de un excelentísimo director de cine que descubrí el mes que acaba de pasar… Alejandro González Iñárritu.

Entre las películas que llevo vistas de él puedo nombrarles a “Amores Perros”, “Babel” y “21 Gramos”; una más emocionante que la otra. Todas son de esas películas que te van aflojando de a poco, que te hacen más tolerante y reflexivo, mostrándote cosas normales, historias más que similares con la realidad que vivimos todos los días, con una visión absolutamente inteligente y perspicaz.

A continuación les dejo sinópsis de las películas para intentar lograr en ustedes algún interés, aunque sea en una ya que eso sería suficiente para que quieran ver las demás.

  • 21 Gramos21gramos2af.jpg

Paul Rivers (Sean Penn) es un enfermo de corazón que necesita con urgencia un transplante. Su esposa Mary (Charlotte Cainsborough) ansía concebir un hijo de Paul, aunque para ello tenga que recurrir a técnicas artificiales y aunque no cuente con el beneplácito del futuro padre. Todo esto hace que su relación esté constantemente en un punto de equilibrio inestable.
Cristina Peck (Naomi Watts) ha conseguido dejar atrás sus devaneos con las drogas y el alcohol. Casada con el arquitecto Michael Peck (Danny Huston), tiene ahora una vida feliz y plena, junto a su marido y a las dos hijas pequeñas de ambos.
Jack Jordan (Benicio del Toro) ha encontrado su razón de vivir en su fe en Jesús, que alcanzó durante su estancia en la cárcel. Gracias a sus nuevas creencias, que en ocasiones lleva al extremo del fanatismo, se verá capaz de reinsertarse. Pero ni su mujer Marianne (Melissa Leo) ni sus dos pequeñuelos acaban de entender ni de compartir los ideales de Jack,
Las vidas de estas seis personas, y en particular las de Paul, Cristina y Jack, tan distintas e inconexas en apariencia, se cruzarán por culpa de un terrible accidente que marcará la vida de todos ellos, y los someterá a una dura prueba.

  • Amores Perros

Ciudad de México en el amanecer de un nuevo siglo. Un terrible accidente automovilístico se convierte en el punto de encuentro de tres “amores perros”. Octavio, un joven adolescente enamorado de su cuñada, ha transformado a su perro “Cofi” en una mortífera arma con la que desea escapar de su miseria amorosa. Valeria, una hermosa modelo, ve truncada su carrera y su nueva vida al lado de Daniel, mientras su pequeño perro “Richi” queda atrapado, como ella, en los estrechos límites de su departamento. Por su parte el taciturno Chivo, un ex-guerrillero que no puede acercarse a la hija que

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algún día abandonó, sublima su necesidad de amor recogiendo perros en la calle. Ninguno de ellos volverá a ser el mismo después del accidente.
Todos, incluyendo a los perros, encontrarán un destino muy distinto al que algún día imaginaron.

  • Babelbabel.jpg

En las lejanas arenas del desierto de Marruecos suena un disparo que desencadena una serie de acontecimientos fortuitos que servirá para conectar a una pareja estadounidense en su desesperada lucha por sobrevivir, con los dos chicos marroquíes responsables involuntarios del accidente, una niñera que cruza la frontera de México ilegalmente con dos niños estadounidenses y una adolescente japonesa sorda y rebelde sobre cuyo padre pesa una orden de busca y captura. A pesar de las enormes distancias y de las culturas tan antagónicas que los separan, estos cuatro grupos de personas comparten un destino de aislamiento y dolor. Sólo bastarán unos pocos días para que se encuentren totalmente perdidos, perdidos en el desierto, perdidos para el mundo, perdidos para sí mismos, mientras avanzan hacia el borde del abismo de la confusión y el miedo, al tiempo que se hunden en las profundidades de las relaciones y del amor.

¿Yo ya pateé? Entonces roguemos que el arquero sea Goycochea.

Este  post lo escribo en relación a un texto que acabo de leer en el diario El Sur, ustedes pueden ubicarlo acá: http://www.elsurdiario.com.ar/news.cgi?accion=vernew&agrp=&skin=default&id=2225.

A ver… Creo ya haber dejado bastante clara mi posición manifiestamente contraria a las ideas, gestiones y proyectos políticos del actual intendente de mi ciudad Horacio Vaquié. Empiezo con esta aclaración a fines de evitar confusiones acerca de mi decir, inclinado hacia un interés más que altruista: comunitario.

La crítica, como tal, viene bastante sobrevaluada: no es un condimento “necesario” para el buen funcionamiento de la democracia; no es un instrumento moral y eticamente idóneo para ingresar a ciertas funciones políticas; no es nada fructífero si yace ahí. Sólo cuando se le anexa la praxis, dotada de un fuerte contenido de rectitud en el obrar y de principios que trascienden lo verbal para volverse práctica habitual, puede ser valorada; puede implicar un argumento acorde para el otorgamiento de un voto en favor de alguien que critica, pero que más que eso, hace.

“Vaquié hace” es un slogan tan ridículo y vacuo como todos esos a los que nos tiene acostumbrados la política argentina durante las últimas décadas (“La casa está en orden”, “Síganme, no los voy a defraudar”, “Argentina es un país condenado al éxito”, etc.), como también son las alegorías de una realidad política de una ciudad con la de un partido de fútbol hollywoodense. También lo es prometer algo ficticio, más poético que otra cosa, cuando sabemos que la conducta cívica y profesional de los integrantes del “Movimiento de Unidad Villense” no es de una entidad tal como para sentirse pomposos, cuando la plata prima muchas veces por sobre la constantemente mencionada “vocación política”, cuando un trabajo más redituable distorsiona esa irreprochabilidad.

“La vida de los otros” (Florian Henckel-Donnersmarck).

La historia transcurre en Alemania, durante las últimas décadas de vida de la República Democrática Alemana (la Alemania Oriental Socialista), y muestra, de manera muy cruda, los medios que la STASI -la inteligencia alemana- empleaba para aislar los elementos subversivos del órden socialista. Un reconocido escritor, sospechado de realizar actividades en contra del régimen es vigilado vía micrófonos en su casa y líneas telefónicas intervenidas, permitiéndole al Estado conocer todo lo referente a su vida cotidiana, ya que los hechos se verían plasmados en informes redactados por una persona a quien se le encargaría la labor de escucharlo las 24 horas del día. El asunto trascendental, tiene lugar cuando esta persona, de carácter frío e intransigente, comienza a verse identificado con el sujeto a quien escucha, sensibilizándose con él al oírlo tocar el piano, hablar con aires profundamente idealistas, sufrir por desamores. Es así que, en una controversia moral intrínseca, este hombre probo comienza a cambiar los informes de lo que “Lazlo” (el escritor perseguido) hacía, a fin de evitar su captura y las consecuentes torturas que ésto acarrearía, si se diera_lavidadelosotros.jpgn a conocer los verdaderos hechos.

Pasado el tiempo, ya en 1.989, al caer el muro de Berlín, se instala una oficina en la cual todas las personas que habían sido morigeradas en su privacidad durante los años de la Alemania Oriental podían obtener toda la información que sobre ellos se había obtenido, mostrando a éstos una verdadera historia de sus propias vidas. Imaginen la sorpresa de nuestro escritor cuando, al concurrir a las susodichas, se da cuenta de que alguien, un hombre bueno al que ni siquiera conocía, le había salvado la vida redactando hechos ficticios y firmando cada hoja con sus iniciales (imaginen que si fuera yo, cada hoja finalizaría con las siglas “F.L.B.”). Entonces, impactado, pregunta en las mismas oficinas quién era este “F.L.B.”, y allí le brindan todos sus datos. Así, un día mientras marchaba hacia algún lugar contingente en taxi, lo ve en su bicicleta repartiendo cartas, trabajo que realizaba para aquella época. Y al verlo se queda perplejo, formando una urdimbre de recuerdos en su cabeza y con unas incontrolables ganas de abrazarlo. Entonces…

Bueno, les dejo acá mi narración para evitar contarles toda la película, pero espero que lo que hayan leído los haya motivado para ir a alquilarla y verla, puesto que es una de las mejores películas que vi en los últimos tiempos.

¿Nos caemos o estamos en el pozo hace rato?

Sencillamente, se hace difícil de contestar. Si crecen las reservas, hay inflación; si hay más chicas lindas, son todas operadas; si tenemos más tecnología, nuestros chicos viven encerrados en su “cybermundo” y, a la inversa, si no hay inflación, no tenemos reservas; si no hay chicas operadas, no hay chicas lindas como las de afuera; y si no tenemos tecnología, nuestros chicos no puede desarrollar las habilidades que el mundo de hoy les exige. No se si observan cuál es el punto al que quiero llegar: nuestra idiosincracia ha sido moldeada de forma tal -y esto llevó unos cuantos añitos, sin ahondar demasiado sigue llevando…- que nunca nos conformemos con lo autóctono, lo de acá, y siempre aspiremos a ser como otros, los de allá.

“…pues si de chiquitos se pelean, los devoran los de afuera”

decía Martín Fierro, y como siempre nos caracterizamos por no ser oidores en demasía de lo gauchesco (lo que es bárbaro de perogrullo), porque somos más gringos que gauchos (¿?), y porque nos las sabemos todas, arrancamos con peleas por doquier ya desde la génesis. Y si al leer esto, lo interpretamos como algo del pasado, pongámonos a contar cuántas veces hablamos de “porteños”, “rosarinos”, “jujeños”, en sentido peyorativo.

Veamos algunas de las paremias autodenigratorias axiomáticas que usamos cotidianamente:

  • “…Para ésto hace falta más educación“, sistematicamente señalándonos ignorantes.
  • “…Estos negros de mierda”, ésta viene con canción y todo.
  • “…Este país de mierda“, el opus maximum de nuestras zonceras.

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En fin, lo dejo acá porque me están apurando mis viejos para ir a Rosario a pasear. El tema da mucho para hablar, espero que se prendan en debate.

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Información personalísima.

Me han llamado y me llamo Francisco Bracalenti. Soy un melómano incurable que, por las cosas de la vida, se terminó dedicando al estudio del Derecho, a no conformarse con lo ordinario y a remar esa estupidez del mundo que, de ninguna forma, podrá arrebatarle su sensualidad. Para aquellos a los que les interesan las categorías del tiempo y el espacio, puedo conformarlos con decirles que al momento de escribir esto (18 de mayo del año 2007) tengo 19 años y que vivo en la periferia: Villa Constitución, provincia de Santa Fe; de la periferia: Argentina.

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